“Gestionando efectivamente en entornos de incertidumbre”
Asistí a CIBITEC 2026 en representación de Leapman S.L, en una jornada que dejó una idea de fondo muy clara: Europa no puede hablar seriamente de autonomía estratégica si no refuerza su base industrial, sus cadenas de valor y su acceso a materias primas.
La transición energética, la digitalización, la automoción, la alimentación, la construcción industrializada y la metalurgia dependen, en última instancia, de una realidad muy concreta: materiales, energía, fábricas, tecnología y capacidad de ejecución.
La jornada comenzó con la mesa redonda sobrela industrialización de la construcción, moderada por Javier Alonso, CEO de Antana Arquitectura y Construcción, con la participación de Sergio Retamero, Director General de Avintia Industrial;José Manuel Garcilópez, Director de Construcción Industrializada de Saint-Gobain;Tatiana Moya, Directora de Contratación de Lignum Tech; yMiguel Ángel Santos, Director de Negocio de Edificación Residencial de Molins.
El mensaje principal fue que la construcción necesita avanzar hacia modelos más industrializados para ganar productividad, control de plazos, calidad y eficiencia. La industrialización no debe verse solo como una tendencia tecnológica, sino como una respuesta necesaria a problemas estructurales del sector: costes, falta de mano de obra, incertidumbre en la ejecución y necesidad de construir más y mejor.
La segunda mesa abordó laautonomía estratégica de la alimentación, moderada porPaloma Sánchez, Directora de Competitividad y Sostenibilidad de FIAB. ParticiparonTomás Pascual, Presidente de Calidad Pascual; Luciano García Carrión, Vicepresidente de García Carrión; yJorge Durán, Director Comercial de Digital Industries de Siemens.
En esta sesión apareció una idea especialmente relevante: incluso sectores aparentemente alejados de la minería dependen de una base industrial y material sólida. Todos estamos dependiendo de la minería real, aunque muchas veces no seamos plenamente conscientes de ello. También se subrayó que determinados materiales, como el cobre, tienen un papel positivo y necesario en la transición industrial, y que incluso materiales más cuestionados, como el plástico, deben analizarse desde el uso, el ciclo de vida y el contexto industrial concreto.
Una de las reflexiones más directas fue la vinculación entre sostenibilidad y eficiencia económica:la sostenibilidad son ahorros. Esta idea conecta muy bien con la realidad empresarial. La sostenibilidad no puede limitarse al cumplimiento regulatorio o a la comunicación corporativa; debe traducirse en eficiencia, reducción de consumos, optimización de procesos, competitividad y resiliencia.
Tras la pausa café, la jornada entró en uno de los bloques más relevantes:la industria de la automoción. La conferencia inicial corrió a cargo deJoaquín Catalá, Subdirector General de Gestión y Ejecución de Programas Industriales de Innovación y Digitalización del Ministerio de Industria y Turismo. Posteriormente, la mesa fue moderada porJosé López-Tafall, Director General de ANFAC, y contó con la participación de Antonio González, Director de Relaciones Institucionales de Stellantis Iberia; Edgar Costa, Head of Legal & GRC de PowerCo, Grupo Volkswagen;Alejandro Oliva, Director de Desarrollo de Negocio de Repsol;Íñigo Trasmonte, Head of Marketing & PR de BYD Spain; yVíctor Sánchez, Ingeniero de Proyecto y responsable de Ventas Técnicas de Bosch Manufacturing Solutions Spain.
En este bloque quedó claro que el vehículo eléctrico no es solo un debate sobre coches, sino sobre cadenas de valor industriales completas. La batería puede representar en torno al30% del valor del vehículo, lo que cambia por completo la discusión. Si Europa no domina la materia prima, las celdas, las baterías, la electrónica y la capacidad de fabricación, difícilmente podrá liderar la transición hacia el vehículo eléctrico.
También se señaló que Europa no domina actualmente la materia prima de las baterías. Esa dependencia condiciona el despliegue industrial. En este contexto, se destacó el proyecto de PowerCo en Sagunto, vinculado al Grupo Volkswagen, como primer gran proyecto de baterías en España, con una inversión aproximada de 3.000 millones de euros, primera batería prevista en2026 y producción en2027. También se recordó que Asia-Pacífico lleva años de adelanto en celdas de batería, lo que evidencia la urgencia europea.
La participación deBYD, representada porÍñigo Trasmonte, dejó varias ideas importantes. La integración vertical de BYD aparece como una de sus grandes ventajas competitivas: no se trata solo de fabricar vehículos, sino de controlar tecnología, baterías y cadena de suministro. Su objetivo no es simplemente vender coches eléctricos, sino liderar la transición hacia el vehículo eléctrico a nivel mundial. También se mencionó su primera fábrica europea enHungríay el desarrollo de infraestructuras de carga rápida, con referencias a sistemas deflash chargingy potencias de hasta1 MW.
Sin embargo, la transición no será inmediata ni lineal. Durante la mesa se señaló que menos del15% de los europeoscompra actualmente un coche 100% eléctrico. Este dato ayuda a entender por qué seguirán conviviendo durante años varias soluciones tecnológicas: vehículo eléctrico, motor híbrido y combustibles renovables.
También se abordó el coste de abatimiento, apuntando que en determinados casos puede ser mayor en algunos vehículos eléctricos frente a soluciones basadas en combustibles renovables. Es una idea relevante porque obliga a analizar la transición energética no solo desde la tecnología final, sino también desde el coste, la eficiencia, la infraestructura disponible y el ciclo completo.
El bloque final estuvo dedicado amateriales y metalurgia. La mesa fue moderada porCarlos Martínez de Albornoz, Vocal del Consejo Asesor del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Madrid, con la participación deLuis Peiró, Director General de Cedinox;Clemente González, Presidente de Alibérico;Esther Alonso, Directora General de Transición Energética y Sostenibilidad de Atlantic Copper; yVíctor Ruiz, Rail Commercial Director de ArcelorMittal.
Esta mesa conectó directamente con el debate sobre elCritical Raw Materials Acty la autonomía estratégica europea. Una de las ideas centrales fue que Europa no puede permitirse seguir exportando chatarra y materiales secundarios estratégicos si esos materiales son necesarios para alimentar sus propias cadenas industriales.
Más aún: de acuerdo con los objetivos del CRMA, Europa debería prohibir o restringir severamente la exportación de chatarra y materiales secundarios críticos, para asegurar que se reciclan, transforman y reincorporan dentro de la economía europea.
No se trata simplemente de reciclar más. Se trata de que el reciclaje genere capacidad industrial, empleo, conocimiento y valor añadido dentro de Europa. Si Europa exporta materiales secundarios y después importa productos transformados, seguirá dependiendo de terceros y debilitando su propia base industrial.
En la mesa se planteó una comparación especialmente gráfica:China ha aprendido a producir, Estados Unidos domina la tecnología y Europa tiende a regular. Esa frase resume muy bien el dilema europeo. La regulación es necesaria, pero no suficiente. La autonomía estratégica exige permisos, inversión, fábricas, minería, metalurgia, reciclaje y capacidad real de ejecución.
El cobre fue uno de los materiales más relevantes del debate. Hay cobre y reservas para décadas, pero el problema no es solo la existencia del recurso. El verdadero cuello de botella está en la capacidad de abrir nuevas minas. En Europa, poner una mina en producción puede llevar de media en torno a diez años. Esa realidad choca frontalmente con la urgencia de la transición energética y digital.
También se habló de reciclaje. Actualmente se recicla alrededor del30% del cobre, con Europa aspirando a niveles mucho más altos, próximos al50%. Además, se mencionó la chatarra electrónica como un nuevo filón, aunque todavía con una capacidad limitada. Este punto es importante porque muestra que el reciclaje será imprescindible, pero no sustituirá por completo la necesidad de minería primaria.
En el caso del aluminio, la intervención deClemente González, Presidente de Alibérico, puso de relieve la importancia industrial de este material. Se destacó la presencia industrial de Alibérico, incluyendo su actividad en España y referencias como la fábrica deSabiñánigo. También se recordó una ventaja clave del aluminio: puede reciclarse muchas veces con muy poca energía. Esto lo convierte en un material estratégico para sectores como automoción, aeronáutica, construcción e industria avanzada.
La conclusión de CIBITEC 2026 es clara: la autonomía estratégica europea no se conseguirá solo con objetivos, declaraciones o regulación. Europa necesita producir más, transformar más, reciclar más dentro de su territorio y abrir los proyectos mineros e industriales que necesita para sostener la transición energética y digital.
La industria europea tiene capacidades, conocimiento y empresas de primer nivel. Pero también tiene un problema de velocidad, permisos, financiación y visión industrial. Todos sabemos que en Europa una mina puede tardar diez o quince años en abrirse.
La pregunta es sencilla: ¿podemos permitirnos esos plazos?
CIBITEC 2026 dejó precisamente esa reflexión. Si Europa quiere liderar la transición energética, la automoción eléctrica, la digitalización, la construcción industrializada y la industria alimentaria del futuro, debe aceptar una realidad básica: sin materias primas, sin minería, sin metalurgia y sin cadenas de valor completas, la autonomía estratégica seguirá siendo más una aspiración que una realidad.
#cibitec2026
